Cuenta la historia -y parece que no es mentira- que había una vez un contrabajo muy pero muy viejo...

Esta muy roto y mi papá se lo compró a un amigo llamado Walter Abadie...

Estaba tan roto que la tapa se le despegó sola y pudimos ver que en el año 1962 ya había sido restaurado por un Luthier llamado Juan Gatti...

le mostramos la madera a un amigo y nos dijo que tenía mas de cien años... un montonazo!.

de a poco y parte por parte, fuimos pegando con prensas y cola caliente (o cola de conejo-:) cada pedazo...

la tapa estaba en muchos pedazos y cada vez que la limpiabamos se hacían mas...

la caja del contrabajo era mucho mas grande que yo, y yo me metía dentro para jugar....

cuando abrimos la tapa, vimos que estaba pegada con pedazos de cuero y tela de jeans...

mi abuelo Máximo nos prestó un montón de prensas y lo fuimos armando

cada vez que pegamos, teníamos que esperar hasta el día siguiente para que se secara, y despues limpiarlo...

era un gran rompecabezas

mientras lo lijabamos, yo jugaba...

de a poco la tapa volvía a tener forma, pero quedaba tapada de parches, que había que rebjar para que no se afecte el sonido...

mi mamá tambien trabajó, toda la familia participó durante mucho tiempo....

como el mango era muy corto, le pedimos a Buby Benedé (un luthier y contrabajista amigo de mi papá) que haga uno nuevo, pero mantuvimos el richo (la cabeza) origina. Despues el mango se despegó y con mi papá tuvimos que reencastrarlo... eso llevó mucho trabajo

a la tapa hubo que rellenarla con masillas, polvo de madera, maderitas y pastas especiales...

hoy la cabeza del instrumento tiene varias maderas...

mi papá le puso un parche grande en donde asienta el alma, eso le daría firmeza y el sonido tendría por donde circular con fuerza...así le enseñó su primer maestro Gerado Ponce

despues lo pelamos, quedó todo blanco...

despues de blanco mi papá lo tiñió de amarillo y parecía un pato gigante, un submarino amarillo....

cuando le fuimos a poner la tapa, había cambiado la cruvatura y no asentaba bien. Tuvimos que prolongar las fajas laterales de las costillas...

la base del puntal estaba toda despegada....

le pegamos agregados a las fjas con madera parecida a la que tenía el instrumento

le agrandamos las dos fajas copiando la base de la tapa...

eso nos llevó un montón de tiempo y trabajo...

despues con un montonazo de prensas gigantes lo tapamos y lo pegamos, pero antes lo firmamos dentro con la fecha

el laqueado llevó mas de quince capas muy finitas, y cada vez que lo pintabamos, despues había que lijarlo...

mi papá le puso un firulete ornamentado, de pura pinta...

el trabajo llevó mucho tiempo y yo seguía creciendo, una y otra mano de laca...

mientras trabajábamos, para que no se reseque y se raje la madera, teníamos que poner el humificador y controlar la humedad...

por varios días estuvo colgado secandose

el tarrito de laca lo llenabamos una y otra vez...

despues de muchas manos de laca y mucho trabajo, la madera comenzaba a lucir...

lustramos las clavijas y vimos que eran de cobre y muy hermosas

el maestro de mi papá - Javier Dragún- lo provó y nos aconsejó que lleve cuerdas de tono alto (para solista) y asi fue... el intrumento casi estaba listo!!

ya lo podía tocar y el sonido era muy cálido...

... del lustre final y las rueditas en el puente (para poder levantar las cuerdas y poder tocar con el mismo instrumento distinto géneros de musica) lo hizo Alberto Solari, otro luthier amigo de mi papá,,,

y asi recuperamos un hermoso instrumento, justo en el final de esta historia, la de un contrabajo

que despues de cien años volvió a quedar como nuevo y sonar hermosamente bello....

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