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Hace
unos días iniciamos la construcción de un violoncello.
Empezamos por el fondo y aqui van las primeras notas de nuestro trabajo...

EL FONDO: Lo
primero fue encontrar la madera, debía tener medidas muy específicas,
estar bien estacionada, tener una veta atractiva y una densidad y
dureza apropiada para la necesidad del fondo.
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Descartamos el arce por
una cuestión de costos e inciamos la busqueda de maderas alternativas...
Hace unos años, en la
tragicómica era del uno a uno ($1=U$s1 en la dècada
del`90 en Argentina), las maderas importadas eran monea corriente
y un instrumento de otra madera que no sea pino abeto, arce bien flameado
y évano era impensable. Hoy la realidad es mucho mas cruel y a la
falta de instrumentos antiguos sea de autor o de serie pero de madera
al fin, se suma la falta de materia prima accesible.
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Ello impulsa a muchos
luthiers a optar por la construccion de instrumentos en maderas alternativas,
muchas veces nacionales, que sustituyen las tradicionales con diversos
resultados.-

En nuestro caso un buen
tablón de haya nos sedujo a pesar de su dureza...
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Conseguir la materia prima
para un fondo bombé de intrumento grande (violoncello o contrabajo)
es una costosa complicación. En los casos del contrabajo, la alternativa
del fondo plano se impone, en tanto que implica un ahorro de madera
importante y simplifica la mano de obra abaratando sensiblemente los
costos. Claro que ello lleva aparejado un cambio tímbrico que se estandariza
en los instrumentos de fondo plano.
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este contexto, el fondo de arce flameado se ha visto reemplazado con
distintos grados de dignidad sonora y estética con Haya, o Lenga
cuando se busca una sonoridad intermedia aunque poco interesante a la
vista o bien Alamo, Plátano, Grapia, Peral o Guatambu. En instrumentos
de menor tamaño se ha utilizado con resultados felices el sicomoro,
maple, jacarandá, raulí, o ciprés.- |
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